Cómo ocultar o tapar las canas

No obstante lo inevitable del paulatino proceso de la canicie, coexisten una serie de soluciones cosméticas llamadas a disminuir el impacto de las canas en el tono de la cabellera. Se aconseja el uso de champús señalados para cabellos grises, que actúan restituyendo la pureza al color blanco.

Además existe la eventualidad del uso del tinte para disimular las canas. Esta elección, a ojos de la Academia Americana de Dermatología, no es aconsejable al comienzo del proceso de decoloración. Al respecto, desde esta fundación indican que cuando las canas se exhiben en un porcentaje bajo, cifrado en menos del 30% del pelo, se aconseja disimularlas con tintes semi permanentes. Este paso es más suave y cubre el pelo blanco dándole un semblante de mechas o reflejos que no perturbará el color natural de la cabellera y que respetará durante más tiempo la salud de la cabellera. Los artículos en cuestión no llevan peróxido ni amoniaco, por lo que generalmente no perjudican en absoluto el cabello. Suelen disminuir su resultado tras aplicar entre 12 y 24 lavados.
Pero bueno, cuando la canicie ya asalta al menos el 50% de la superficie de la cabellera, no cabe otra solución que la tintura permanente que, en la totalidad de los casos, conllevan productos químicos que manipulados incorrectamente, en demasía o sin control, pueden afectar la salud del cabello e incluido, estimular reacciones alérgicas en la dermis. No obstante los tintes se encuentran sometidos a permanentes pruebas de alergia e inocuidad y contienen una minúscula concentración de amonios, constantemente hay que demostrar que no nos producen ninguna alergia o resistencia. Para conocer si podemos usar estos productos o artículos de belleza capilar, pacta hacer una simple prueba antes de usarlos por vez inicial: se deposita una chica cantidad del mismo en el fragmento interior de la muñeca o detrás de la oreja. Si tras 24 horas no hay reacción ninguna, el producto es efectivo para ser usado sin inconvenientes. Las afecciones más usuales que pueden brotar son irritación de nariz, ojos, garganta o erupciones y dermatitis. El primordial responsable de las alergias incitadas por la sobre exposición a los tintes artificiales es un colorante que tiene origen una sustancia llamada parafenilendiamina, otro procedente de un alcohol y el níquel.

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